El sacrificio es esencialmente la violación
ritual de una prohibición.
Georges Bataille
Algunas veces me he preguntado qué fantasmas deambularán por las calles de El Dorado, ese pueblo azucarero en donde transcurrió la infancia de Inés Arredondo o, por lo menos, la infancia que, como ella ha dicho, eligió. Es muy probable que sobre el ardiente asfalto del verano caminen esos seres pervertidos y grotescos de los que la escritora sinaloense nos habló en sus cuentos; porque en su literatura, Inés supo volcar sus demonios internos, penetrar en el subconsciente y ahondar en el alma humana en busca de una verdad universal, despojándose de prejuicios y temores, para enfrentarnos a nosotros y a la abrupta ruptura de eso que llamamos valores.






Estaba sola. Al pasar, en una estación del metro de París vi que daban las doce de la noche. Era muy desgraciada; por otras cosas. Las lágrimas comenzaron a correr, silenciosas. 