—Traducido por Toshiya Kamei e Hilda Venzor—
Me quedo en la cama y veo cómo mi robot se prepara para el día. Se rocía agua, y después se peina su cabello negro. Se pone la camisa que yo le escogí. Mi color favorito para él es el azul, el cual resalta el azul de sus ojos moteados de color oro.
Cada mañana, después de poner el café para mí, me deja una nota. «Mary Alice», dice, «que tengas un buen día. Estaré en casa pronto para hacerte feliz». Sus palabras únicamente variaron una vez; solía decir: «Voy a estar en casa». Ahora dice, «Estaré en casa».
Mi androide y yo vamos a mudarnos al campo el próximo año. Lawrence es el nombre de mi androide, aunque no lo llaman así en su trabajo; lo llaman Arbor, por mi apellido. Al principio, sus compañeros no lo querían —es sólo el segundo androide que han contratado—, pero, después de un tiempo, le tomaron cariño. Una vez su jefe me dijo que algunas veces se olvida que es un robot. El mes pasado casi lo invitó a tomar una cerveza.