El Puro Cuento

  • Aumentar fuente
  • Fuente predeterminada
  • Disminuir fuente

Inocente

E-mail Imprimir PDF

Inocente

“No puedo” fue lo último que escuché antes que cerrara la ventanilla violentamente. Después de todas mis súplicas, yo no podía hacer nada, había perdido mi futuro por la negligencia de un flojo funcionario de bajo rango. Un solo minuto le hubiera costado hacer mi trámite y sin embargo, no quiso hacerlo. “Eso es—me dije—no poder, es no querer” (hoy mis mejillas arden al recordar mi ingenuidad). Caminé con nostalgia pero con toda seguridad hacia el estacionamiento. Hoy puedo decir que nunca sentí verdadera ira o rencor contra aquel títere no menos sujeto que yo a los determinantes hilos que por determinada ignorancia llamamos azar o dios o circunstancias…

   Busqué el auto mientras la sólida forma de mi tabaco cambiaba en humo y ceniza. Vi con nostalgia que las hojas eran arrastradas por el viento. El auto no tenía seguro. Ya adentro, me recosté en la parte trasera a llorar en silencio mi desdicha, tristeza que pronto se volvería miedo y hoy resignación paciente.

   Esperé poco tiempo y al fin lo vi venir. No recuerdo mucho lo que sucedió entonces, sólo tengo la certeza de la humillación y lástima que por mí sentí cuando, ante sus muchas y vehementes súplicas por que lo dejara vivir, esta boca, incluso a pesar de mí,  sólo pudo responder: “¡no puedo!”

 

 

Comentarios
Buscar
¡Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios!

3.26 Copyright (C) 2008 Compojoom.com / Copyright (C) 2007 Alain Georgette / Copyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved."

 
Usar puntuación: / 44
MaloBueno 

Amigos / Socios

Entrecomillas

«La literatura no es otra cosa que un sueño dirigido».

Jorge Luis Borges